-
La mañana de ayer me levanté temprano.
Hay una ruta de autobús que he disfrutado mucho últimamente, en verdad mucho. La había recorrido por obligación, pero hoy, a pesar de que pude haber ido en cualquier otra hora del día, decidí hacerlo lo más temprano posible. Ya había amanecido y en la espera, había personas que lucían cansadas, que parecían distantes y que no recuerdo ni recordaré después. No hay sol aún, pero hay luz. Casi siempre se sienta una persona mayor a mi lado. Yo veo a la ventana. Contemplo cualquier cosa que pase, con detenimiento o fugazmente según sea nuestra velocidad. Contengo la respiración cuando nos detenemos en la estación en la que solía bajarme para hacerte una visita. En la que tomaba el autobús de regreso a casa. La música parece sincronizarse y de repente voy escuchando una canción que también me recuerda ésos días, el tiempo que duramos en ése lugar. Ayer fue diferente, había mucha gente, a penas lo noté.
Recogí lo que tenía que recoger en el campus tan lejano de mi casa. Compré café. Y salí a caminar sin mirar a nadie a los ojos. El clima no era tan frío o tal vez yo iba bien abrigado. Entré en el parque y lo recorrí pensando en un pasado más distante que en el que he estado pensando últimamente. Pensé en el comienzo, cuando las cosas empezaron a precipitarse. Cuando la relación con mi padre era más distante de lo que puedo recordar; y sin embargo, cuando pasamos más tiempo juntos. Vi la banca demasiado baja, en donde tomé una foto aquélla vez. En donde seguía cuestionandome muchas cosas. Ha sido como caminar por ése parque con mi padre otra vez, a quien extraño mucho en estos días. Pensé que quería abrazarlo fuerte, como siempre que nos abrazamos. Me reí un poco al recordar el vértigo que sintió al ver la pendiente de la barranca, cuando nos asomamos en los miradores. Tomé muchas fotos. Había niebla o contaminación o un fenómeno extraño que provocaba ésa estela etérea y borrosa. El personaje de servicio con el que entablé una plática superflua explicó el fenómeno y se fue al poco tiempo.
Recorrí todo el parque, como quize hacerlo aquella vez. Me cansé menos que aquella vez.Escuchaba música triste y no tan triste. A pesar de eso, encontré ese punto en el que ya no importa éso. El punto en el que estoy solo y tengo un momento de intimidad conmigo mismo. En el que vuelvo a ver hacia adentro. A pesar de todo escuché el silencio que ya necesitaba y que extrañaba tanto en estos días recientes. En los que sólo he escuchado cosas que decías, que se convertían en ruido, que no me permitían ni divertirme con mis amigos.
Ver detalles. Y ver que todo éso que seguía sonando en mi cabeza se iba quedando atrás. Ya no quiero hablar de eso, ya no quiero escribir de éso. Quiero reconquistar los espacios y reemplazar las marcas que dejaste. O verlas y sentirlas, que ya no me pongan mal. Quiero que te mencionen y no quedarme en ese momento de pausa antes de decir cualquier cosa y hacer como si ya no importara. Porque quiero que ya no me importes.
Lo que más me urge ahora es moverme. Recorrer 290km y estar con las personas con las que he estado desde siempre. Aunque no haga nada. Aunque el tedio llegue pronto.Lo que ahora necesito es separarme de este lugar.
Es como una cuestión de velocidad. El tiempo ya está haciendo su parte, está ayudando. Lo que se requiere ahora es el factor distancia.
Ya falta poco. Ya casi se termina.
